Teresa Ribera: “2040 será el final para los motores de combustión”

La actual ministra en funciones para la Transición Ecológica también destacó la posibilidad de establecer zonas de bajas emisiones en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes

Fotografía de Carfy.es

Teresa Ribera, ministra en funciones del gabinete de Pedro Sánchez, ha sido la encargada de abrir el evento sobre los “Retos para el Coche Eléctrico”, celebrado esta mañana en la Casa del Lector del Matadero, en Madrid. Ante una audiencia numerosa y unos medios de comunicación pendientes de sus palabras, anunció la intención del actual Gobierno de situar el 2040 como fecha límite para la venta de vehículos de combustión. Con la progresiva evolución de ventas de vehículos híbridos y eléctricos, que aún es relativamente baja, se pretende que en 2025 se haya reducido hasta un 15% las emisiones a la atmósfera, y un 37% en 2030, según directrices de la propia Unión Europea.

Según datos que manera el Ejecutivo, la proyección de ventas para el mercado de los coches eléctricos se caracterizará por un “aumento exponencial”, alcanzando la paridad de ventas entre 2022 y 2025, y un parque móvil de 8.000.000 unidades en 2040.

El mercado de eléctricos sigue esperando el despegue definitivo

Este aumento progresivo de las ventas de coches eléctricos provoca, por otra parte, la debacle definitiva del diésel en 2019. En 2018, según varios estudios, se produjo el toque histórico definitivo para el mercado de vehículos con motores de combustión, que sigue significando algo más de 10% del PIB de España. Aun así, es curioso que, tal y como señaló la ministra, “el 60% de las ventas van a parar al mercado exterior”, por lo que solo un 40% va a parar a manos de conductores nacionales.

En definitiva, tal y como concluyó Teresa Ribera, la evolución de las ventas de coches eléctricos es una “cuestión de Estado”, más teniendo en cuenta que no ha evolucionado al ritmo esperado en los últimos años. En 2012, casi el 70% de las ventas eran coches diésel, algo menos del 30% vehículos de gasolina, y menos del 1% eran versiones con propulsores alternativos y eficientes. Esta tendencia, siete años después, se ha invertido la curva de los motores diésel y gasolina, pero los vehículos eléctricos o por pila de combustible no han sufrido el despegue definitivo.



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